Me conecto esta tarde a Twitter con el objetivo de leer los últimos comentarios en la red y me encuentro que varios de mis contactos están comentando el video de los niños del cable. El título me produce bastante curiosidad y lo empiezo a ver… en seguida me doy cuenta de lo que pasa y me acuerdo de todos aquellos niños que conocí durante mi estancia en Iquitos. Una vez más, soy consciente de la gran diferencia que existe entre una de nuestras vidas y la de cualquiera de los niños que viven en estas condiciones.
Hace dos años estuve tres meses en Iquitos, Perú, en el corazón del Amazonas colaborando con una pequeña ong catalana Mosaic. Las conclusiones que extraje de mi estancia allí fueron principalmente dos. Una es que parece que la vida de los niños del proyecto en el que estábamos tenía menos valor que la nuestra y que evidentemente nadie pensaba en el futuro, ya que su principal problema era ir capeando el presente.
Como estos niños que se juegan la vida dos veces al día para poder ir a la escuela.


28 octubre 2009


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